Retratos de BACKSTAGE // 2005-2011
- Felipe Rodríguez-Mattern
- 21 jun 2024
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 11 mar
Durante años, tuve el privilegio de ser fotógrafo para algunas de las publicaciones más influyentes y prestigiosas del país. Entre mis responsabilidades, se encontraba la cobertura de las grandes ferias de moda, en una época en la que estos eventos no solo eran vitrinas comerciales, sino auténticos hitos culturales de gran envergadura.
Fotografías y texto por
Felipe Rodríguez-Mattern ©

El Bogotá Fashion, el Círculo de la Moda, Colombiamoda, el Cali Exposhow, entre otros, fueron escenarios que capturaron genuinamente la atención de los medios y del público. Su realización marcaba un acontecimiento relevante, una efervescencia que trascendía lo meramente comercial para convertirse en un fenómeno social. Lamentablemente, esa época ha quedado atrás, convertida en un fragmento del pasado.
A continuación, presento una selección de imágenes pertenecientes a la serie Retratos de Backstage, un trabajo de fotografía documental que realicé a lo largo de mis incursiones en estas ferias. Las fotografías aquí exhibidas corresponden específicamente al periodo comprendido entre los años 2005 y 2011.



Era imposible no experimentar cierta emoción ante la llegada de uno de estos eventos. Su carácter efímero los dotaba de una intensidad especial: durante unos días, emergía una subcultura vibrante, un ecosistema de estilismos audaces, actitudes marcadas y un público expectante que reflejaba el espíritu del momento. Mi experiencia, sin embargo, fue siempre desde adentro. No solo como fotógrafo registrando la escena, sino también como parte de ella, compartiendo con modelos, productores, maquilladores y agentes de la industria. Para mí, trabajar en estas ferias era una fusión perfecta entre el oficio y el disfrute: fotografía de día, celebración de noche. Durante cuatro o cinco días, nada más importaba.

Cubrir estos eventos suponía un reto fascinante. Mi labor se dividía en dos frentes: por un lado, desde la zona de prensa, en primera fila, capturando la esencia del desfile desde el mejor ángulo; por otro, vagando por los pasillos, adentrándome en cada rincón donde algo interesante sucediera. No había pausas, siempre con la cámara al hombro (y una de respaldo en la maleta), listo para inmortalizar el instante. Hoy me pregunto si aún tendría la resistencia para aquel ritmo frenético. ¿Por qué lo hacía? Porque siempre he concebido la fotografía como un ejercicio de captura del momento. En cada imagen, algo está ocurriendo; el fotógrafo, como un pintor con luz y composición, transforma esa realidad con intención. Una misma escena puede adquirir un cariz romántico, dramático o incluso perturbador, dependiendo de cómo se encuadre y se ilumine.

El backstage de un evento de moda es, por sí mismo, un escenario de infinitas posibilidades narrativas y estéticas. En estos espacios, la combinación de penumbra y destellos de luz genera una atmósfera visualmente impactante, ideal para contar pequeñas historias. Ese fue el enfoque con el que abordé este trabajo: fusionar la fotografía documental con la reportería gráfica, utilizando ambos lenguajes para construir una narrativa visual que reflejara la esencia de estos eventos.
Al final, este ejercicio responde a un principio que el célebre fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson definió hace décadas con su teoría del Momento Decisivo. Quizás este sea un buen espacio para reflexionar sobre ello.



Cartier-Bresson, conocido como el padre del fotoperiodismo, revolucionó la fotografía con su concepto del "momento decisivo". Este término, que él popularizó, se refiere a capturar una imagen en el instante preciso en el que todos los elementos de la escena se alinean para contar una historia única e irrepetible. Para Cartier-Bresson, la fotografía no se trataba solo de documentar la realidad, sino de capturar la esencia misma de un momento, un fragmento de tiempo cargado de significado y emoción.
El "momento decisivo" no es exclusivo del fotoperiodismo o la fotografía documental; también tiene una relevancia crucial en la fotografía de moda. En este campo, la capacidad de capturar un momento fugaz puede transformar una imagen ordinaria en una obra de arte. Los fotógrafos de moda buscan esos instantes de autenticidad, cuando la modelo expresa una emoción genuina o cuando un movimiento espontáneo revela la verdadera esencia del diseño. En lugar de simplemente mostrar la ropa, el objetivo es contar una historia que resuene con el espectador.
La conexión entre el "momento decisivo" y la fotografía de moda radica en la habilidad del fotógrafo para anticipar y reconocer estos momentos efímeros. En una sesión de moda, el fotógrafo debe estar atento a la más mínima variación en la expresión de la modelo, la caída de la tela, o la interacción de la luz con los materiales. Es en estos momentos cuando se puede capturar una imagen que no solo exhiba la moda, sino que también transmita una narrativa poderosa y envolvente.
La reportería gráfica, como la practicaba Cartier-Bresson, comparte una filosofía similar con la fotografía de moda en cuanto a la búsqueda del momento perfecto. Sin embargo, mientras que en el fotoperiodismo el objetivo es documentar la verdad y la realidad de los acontecimientos, en la moda se busca una forma idealizada de belleza y estilo. Aun así, ambas disciplinas se benefician de la habilidad del fotógrafo para identificar y capturar esos instantes críticos que definen una historia o una tendencia.
La fotografía documental y la fotografía de moda también se conectan a través del "momento decisivo" en su enfoque en la autenticidad. Los fotógrafos documentales, al igual que los de moda, deben estar inmersos en su entorno, ser pacientes y estar siempre listos para capturar la instantánea perfecta. En ambos campos, la capacidad de congelar un instante significativo puede significar la diferencia entre una imagen que es simplemente bonita y una que es profundamente impactante.

