Pol Kurucz // Glam Jail
- Felipe Rodríguez-Mattern
- 12 abr 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
'La irreverencia estética como manifiesto visual'
En el universo de la fotografía contemporánea, donde el canon de lo bello se ha depurado hasta la esterilidad, Pol Kurucz emerge como un provocador lúcido, un arquitecto de lo absurdo que subvierte con maestría los códigos de la moda y la identidad visual. Su obra, exuberante y desmesurada, se despliega como un acto de transgresión calculada, un espectáculo de excesos donde el color, la teatralidad y el humor corrosivo convergen en una sinfonía que desafía las convenciones estéticas. Su lente no adula ni endiosa; deconstruye, ironiza y recompone, erigiendo un universo que se resiste a la contención y a la previsibilidad. Para la muestra, este botón: GLAM JAIL.
Fotografías de Pol Kurucz ©
Texto y curaduría de contenido
por Felipe Rodríguez-Mattern © 2025

Fotografía y Dirección de Arte: Pol Kurucz ©
Styling: Carolyna Mello
Diseño de Sets: Nina Simao
Iluminación: Guilherme Griebler
Asistentes: Lara Ferro, Mary Cruz, Claus Pinheiros, Monica Rodrigues
Kurucz ha cincelado su propio lenguaje dentro de la fotografía de moda a través del concepto de "trash glam", un término que encapsula su visión: la extravagancia como declaración de principios y la subversión como respuesta a la homogeneización de la imagen. Lejos de la idealización tradicional de la belleza, su imaginario se nutre de lo exagerado, lo artificioso y lo grotesco, dotando a sus personajes de una teatralidad que oscila entre la parodia y la reivindicación. Cada imagen suya es una narración críptica, un enigma envuelto en neón y excesos visuales donde el lujo y lo marginal coexisten en un juego de contrastes deliberadamente disonantes.

Glam Jail es una serie de imágenes que convierten aquellas cabinas de visitas que hay en las cárceles en expresiones de color y moda bastante excéntricas.
Su estética no es solo un artificio visual, sino una declaración de principios. Sus composiciones, saturadas hasta el paroxismo, funcionan como una crítica velada al fetichismo de la imagen, al culto incesante a lo pulcro y normativo. En su universo, la moda deja de ser un simple ejercicio de vanidad y se convierte en un acto de disidencia, en una herramienta de cuestionamiento que desmantela con ironía la frivolidad que pretende encumbrarla. Su trabajo, publicado en revistas como Vogue, ELLE, Glamour y Paper Magazine, lo ha posicionado como un artista que no solo captura la esencia de su tiempo, sino que la distorsiona hasta revelar sus contradicciones más profundas.


Kurucz no se limita a documentar la realidad; la reinventa, la deconstruye y la expone en un escenario que desafía cualquier intento de categorización. Su obra es un espectáculo de excesos cuidadosamente orquestados, una ópera visual en la que cada personaje encarna una visión extrema de la identidad, el poder y la feminidad. En su lente, lo kitsch se convierte en arte, lo grotesco en sofisticación, y lo banal en una crítica feroz a la cultura de la imagen contemporánea.

En un mundo obsesionado con la pulcritud de la representación, Pol Kurucz nos recuerda que la belleza no solo radica en la armonía, sino también en el caos, en la disonancia y en la irreverencia. Su trabajo, incómodo y fascinante a partes iguales, es un testimonio de que el arte más auténtico no es aquel que se conforma, sino aquel que perturba, desafía y, sobre todo, obliga a mirar de nuevo.

GLAM JAIL: Completamente producido en Brasil, incluyendo modelos, celebridades, diseñadores equipo de producción local, P.K y su K.C. crean esta serie de ensueño.