BÁRA PRÁŠILOVÁ // El absurdo como arte, la belleza como paradoja
- Felipe Rodríguez-Mattern
- 22 jul 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 11 mar
En el vasto universo de la fotografía conceptual, pocas artistas logran tejer una narrativa visual tan envolvente como la checa Bára Prášilová. Con una sensibilidad que oscila entre lo onírico y lo absurdo, su obra despliega un lenguaje estético en el que la belleza se presenta como una paradoja y lo insólito se insinúa con delicadeza.
Fotografías de Bára Prášilová ©
Texto y curaduría de contenido
por Felipe Rodríguez-Mattern.

El arte de lo improbable
El universo de Prášilová es un territorio donde los recuerdos adquieren la textura de lo imaginado y la realidad se deja permear por lo fantástico. Cada imagen es un vestigio de aquello que nunca ocurrió, pero que, de alguna manera, parece haberse manifestado en algún pliegue de la memoria. Sus composiciones, meticulosamente construidas, revelan un interés obsesivo por el detalle: antes de disparar la cámara, la artista bosqueja sus ideas, confecciona accesorios y esculpe el espacio que dará forma a su visión. En un mundo dominado por la manipulación digital, su búsqueda de la autenticidad se traduce en un rigor casi artesanal.
Entre la sutileza y la disrupción
Lo que distingue a Prášilová no es solo su virtuosismo técnico, sino su capacidad para narrar lo extraño con una sutileza que lo vuelve inevitablemente familiar. Hay un humor latente en su obra, un juego con lo absurdo que nunca cae en lo grotesco, sino que se mantiene en una frontera delicada donde lo cotidiano se tuerce con elegante extrañeza. Sus imágenes, aparentemente plácidas, contienen una tensión subyacente, una sensación de que algo está a punto de desbordarse.
Reconocimiento y trascendencia
Su lenguaje visual ha encontrado eco en la escena artística internacional, siendo reconocida con premios como el prestigioso Hasselblad Master y el Clio Award, además de ser nombrada en dos ocasiones Fotógrafa del Año por la Academia de Diseño de la República Checa. No obstante, su mayor logro radica en haber construido un universo propio, una cartografía visual que desafía la lógica y que, sin necesidad de recurrir a artificios excesivos, nos sumerge en una atmósfera de posibilidades ilimitadas.
Un espacio entre lo real y lo imaginado
En tiempos donde la imagen digital parece disolverse en un océano de sobreproducción, el trabajo de Bára Prášilová se erige como un testimonio de la importancia de la visión artística genuina. Su fotografía no busca documentar el mundo tal como es, sino expandir sus límites, permitiéndonos vislumbrar lo que podría ser si nos atreviéramos a dejar de lado nuestras certezas. En ese espacio intermedio entre lo tangible y lo etéreo, Prášilová construye un refugio para la imaginación, donde la belleza no es una certeza, sino un enigma por descifrar.
Bára Prášilová nació en 1979 en Cheb, República Checa.